Respuesta corta: a un abogado, una asesoría, una gestoría o una inmobiliaria el cliente le llega muchas veces por recomendación… y aun así le busca en Google antes de llamar. Lo que encuentra en ese momento decide si llama. Para la mayoría de despachos basta una web de una página —quién eres, en qué estás especializado, dónde atiendes, por qué fiarse y cómo contactar—; si tienes varias áreas de práctica, una web de hasta cinco páginas con una por área.
¿Te buscan en Google? Lo que pasa justo después
Hoy, cuando una persona necesita un abogado, una asesoría, una gestoría, una inmobiliaria o cualquier otro servicio profesional, lo más normal es que lo busque en Google. Mira varias opciones, compara y, antes de llamar, busca información sobre el negocio. Quiere saber quién eres, qué haces, dónde estás y, sobre todo, si puede confiar en ti.
Por eso aparecer en Google es importante. Pero aparecer no siempre es suficiente. Si un posible cliente encuentra tu negocio y después no hay una web donde conocer tus servicios, puedes estar perdiendo oportunidades sin enterarte.
«Ya aparezco en Google y me conocen por recomendación»
Es la objeción más habitual del sector, y tiene parte de razón: la recomendación sigue siendo la mejor fuente de clientes de un despacho. Pero fíjate en lo que hace hoy una persona a la que le recomiendan un abogado: teclea su nombre. La recomendación ya no termina en una llamada; termina en una búsqueda.
Google ayuda a que te encuentren, pero una web sirve para algo diferente: explicar y generar confianza. Imagina que alguien busca «abogado laboralista» y encuentra tu ficha. Entra para saber más sobre ti, pero no hay página web. Puede tener dudas:
- ¿Qué servicios ofreces?
- ¿Trabajas con mi tipo de caso?
- ¿Dónde estás?
- ¿Cómo puedo contactar contigo?
- ¿Puedo confiar en tu negocio?
Si no encuentra respuestas rápidamente, vuelve a Google y entra en otra opción. Lo mismo ocurre con las redes sociales: Instagram, Facebook o LinkedIn pueden ayudarte, pero no sustituyen a una página propia.
Qué debe tener la página web de un despacho profesional
No necesitas una web enorme ni complicada. Para muchos servicios profesionales, una página sencilla es suficiente si contiene la información correcta. Como mínimo:
- Quién eres: una presentación breve y clara, con nombre y cara. En un despacho se contrata a una persona, no a un logotipo.
- Tus datos profesionales: si tu profesión es colegiada —abogados, procuradores, gestores administrativos, arquitectos—, el colegio y tu número de colegiado. Da confianza, y el artículo 10 de la LSSI pide a quien ejerce una profesión regulada que lo indique en su web, junto con su título.
- Qué haces: tus principales servicios explicados con palabras fáciles, las del cliente («me han despedido», «quiero vender un piso heredado»), no las del código.
- Dónde trabajas: ciudad o zona donde atiendes, y si también atiendes por videollamada.
- Por qué elegirte: especialización, años de ejercicio, tipo de casos que llevas. Hechos, no adjetivos.
- Cómo empieza todo: si la primera consulta tiene coste y cuánto. Es la pregunta que nadie se atreve a hacer por teléfono.
- Cómo contactar: teléfono, WhatsApp, formulario o correo electrónico.
Y algo muy importante: la web debe funcionar bien desde el móvil. Muchas personas hacen la búsqueda desde el teléfono, a veces en un momento de apuro, y quieren encontrar la información rápido.
Un cuidado propio del sector: el formulario de contacto debe pedir lo justo. Nombre, forma de contacto y el asunto en general, con su política de privacidad. Los detalles del caso se cuentan en la consulta, no en un formulario web.
¿Una página o varias? Depende de tus áreas de práctica
Si haces una cosa —solo extranjería, solo fiscal para autónomos, solo alquileres en tu zona—, una web de una página bien ordenada responde a todo. Si llevas tres o cuatro áreas distintas (laboral, familia, herencias…), conviene que cada una tenga su propia página: quien busca un abogado de herencias quiere aterrizar en una página que hable de herencias, no buscarla dentro de una lista. La diferencia está explicada en landing page o página web.
Además, hoy ya no solo importa aparecer en Google. Los buscadores y las herramientas de inteligencia artificial están cambiando la forma en la que las personas encuentran profesionales. Por eso conviene trabajar tanto el SEO como el GEO: no para garantizar nada —nadie puede prometerte una posición en Google ni una mención en ChatGPT—, sino para que, cuando alguien pregunte por un servicio como el tuyo, tu web se entienda bien y se pueda citar.
Una web profesional sin complicaciones (y lo que cuesta)
En growy ai creamos GroWy One pensando precisamente en profesionales y pequeños negocios que necesitan una presencia online seria, pero no quieren pasar semanas entre reuniones y decisiones. Es una web de una página con todo lo necesario para presentar tu despacho, explicar tus servicios y facilitar que un posible cliente contacte contigo:
- Precio cerrado: 490€ +IVA, pago único.
- Entrega en 5 días laborables desde que envías el cuestionario completo.
- Sin reuniones: un cuestionario de 15–20 minutos, y los textos los redactamos nosotros.
- Páginas legales, SEO y GEO técnico, hosting del primer año y dominio a tu nombre, incluidos.
Para un despacho con varias áreas, GroWy Site son hasta 5 páginas por 890€ +IVA, en 10 días laborables. Durante el lanzamiento hay una oferta para los primeros proyectos, el Plan Fundadores: sus condiciones están en la página de precios.
Tu negocio ya tiene experiencia. Ahora tiene que verse
Tu despacho ya tiene experiencia, clientes y servicios profesionales. Ahora falta que todo eso también se vea cuando alguien te busca en internet. Puedes empezar con algo sencillo, profesional y pensado para conseguir contactos.
¿Ya tienes una web y quieres saber cómo está? Analiza tu web gratis: en unos treinta segundos te dice qué falla y qué está bien para Google y para los buscadores con IA, sin registro. Y si todavía no tienes, prueba a analizar la del despacho que te sale por delante.
Y si tu problema es anterior —te buscas en Google y no sales—, empieza por mi negocio no aparece en Google: por qué pasa y qué hacer.
Preguntas frecuentes sobre la web de un despacho
Mis clientes me llegan por recomendación. ¿Para qué necesita página web un despacho?
Porque hoy la recomendación no termina en una llamada: termina en una búsqueda. La persona a la que le han dado tu nombre lo teclea en Google antes de llamar, y lo que encuentra —o lo que no encuentra— decide si llama. Una web sencilla que diga quién eres, en qué estás especializado, dónde atiendes y cómo contactar convierte esa búsqueda en confianza. Sin ella, esa persona vuelve a Google y entra en otra opción.
¿Qué debe tener la página web de un abogado, una asesoría o una gestoría?
Como mínimo: quién eres, con nombre y cara; tus datos profesionales, incluido el colegio y el número de colegiado si tu profesión es colegiada; qué servicios ofreces, explicados con las palabras del cliente; la zona donde atiendes y si lo haces también por videollamada; por qué elegirte, con hechos (especialización, años de ejercicio); si la primera consulta tiene coste; y cómo contactar. El formulario debe pedir lo justo: los detalles del caso se cuentan en la consulta.
¿Le basta a un despacho con una web de una sola página?
Si el despacho hace una cosa —solo extranjería, solo fiscal para autónomos—, sí: una página bien ordenada lo responde todo. Si lleva varias áreas distintas, como laboral, familia y herencias, conviene una página por área, porque quien busca un abogado de herencias quiere llegar a una página que hable de herencias. En growy ai eso es la diferencia entre GroWy One (1 página, 490€ +IVA) y GroWy Site (hasta 5 páginas, 890€ +IVA).
¿Cuánto cuesta una página web para un abogado o una asesoría?
En growy ai, una web de una página para un despacho (GroWy One) cuesta 490€ +IVA, precio cerrado y pago único, y se entrega en 5 días laborables desde que se envía el cuestionario; una web de hasta 5 páginas (GroWy Site) cuesta 890€ +IVA y se entrega en 10 días laborables. Las dos incluyen la redacción de los textos, las páginas legales, el SEO y el GEO técnico, el hosting del primer año y el dominio a nombre del despacho. No hay reuniones: todo parte de un cuestionario de 15–20 minutos.
¿Una página web garantiza que mi despacho salga el primero en Google?
No, y desconfía de quien lo prometa: nadie controla las posiciones de Google ni las respuestas de ChatGPT. Lo que sí hace una web bien construida es que tu despacho se entienda —quién eres, qué haces, dónde— y que los buscadores tengan de dónde leer tu nombre, tus servicios y tu zona, junto con una ficha de Google completa y reseñas reales. El trabajo consiste en ponérselo fácil a los buscadores, no en garantizar un resultado.
